lunes

Recuerdos imaginados




Las fauces del tiempo lo devoran todo
menos el boceto surrealista del pasado
que dibujamos cada día
para reinventar los recuerdos olvidados



María Coca

martes

Vidas geométricas

Su vida tenía forma de círculo concéntrico. A los diez años se dio cuenta y a los veinte, por vencido. Hiciera lo que hiciera siempre regresaba al mismo punto.

Cada día hacía lo mismo de siempre, por lo que poco a poco fue perdiendo interés en el porvenir. Su única certeza era su rutina. Sin embargo, justo cuando más seguro estaba de que siempre caminaría en círculos, lo sacaron de aquel circo para arar un campo en línea recta.


María Coca

viernes

De vuelta



Nunca estuve lejos sino distante
pero las mareas me hicieron volver
con mi equipaje de sueños
y el corazón que te robé





María Coca

miércoles

Prismas

Al borde del principio de todo, cada una de ellas perseguía un sueño. Anhelaban escanciar la vida para sacarle todo su jugo y sólo tenían claro que no querían parecerse a sus madres.

Años después, cuando algunas ya eran como sus madres y la casualidad las reunió apenas se reconocieron. De hecho, sólo tenían en común el recuerdo de que sus años de adolescencia habían sido los más felices de su vida.

María Coca

martes

En las nubes

Cuando te marchas
dejas un vacío que me desinfla

Hoy amanecí en el techo
y aquí sigo en las nubes,
colgada de ti





María Coca

viernes

Incertidumbres

Tenía la extraña sensación de que aquello le había pasado antes pero no era cierto. Hasta entonces, la vida sólo le había enseñado los dientes. Y él se dejaba morder por el tiempo sin remedio, como cualquiera.
Sin embargo, en un instante todo cambió. Y se sintió plenamente feliz. No importaba nada más: ni causas ni consecuencias ni lo efímero que pudiera resultar la sensación.
¿O... tal vez sí?


María Coca

lunes

Imágenes



Conocerse es un misterio
un viaje con escalas en las dudas
un encuentro con el miedo
donde lo único cierto
es el desconcierto
de creer quién eres
por lo que otros dicen que eres





María Coca

jueves

Leyes Universales

La culpa no la tenían los genes. Su excesiva imaginación nació con él y se alimentó de él. Fue un niño tan ensimismado que inventó un mundo propio para refugiarse de lo desconocido. Y a sus ocho años decidió dejar de crecer para permanecer eternamente en su universo.

Desde entonces, vive en un continuo estrés a causa de los seres mitológicos que le persiguen día y noche para lanzarlo al mundo de los adultos, donde debería estar hace ya años. Después de todo, cualquier universo -real o imaginario- tiene sus normas.



María Coca

lunes

En busca de la infelicidad

El mayor de sus problemas era que no tenía ninguno. Y se dejaba morder por la incertidumbre inventando dilemas a cada paso. Su fortuna le convirtió en un ser desafortunado hasta el punto de sintomatizar su infelicidad y sentirse el ser más desdichado de la tierra.

Así que inconscientemente buscó motivos para alimentar su tristeza y los halló sin demasiado esfuerzo. Desde entonces, el menor de sus problemas es haberse buscado su perdición. Hoy se siente plenamente feliz regocijado en su propia desgracia.



María Coca

jueves

Caos visceral

Cada parte de mi cuerpo
te añora a su manera
y no hay orden ni concierto
en mi pequeño universo
si no te tengo cerca





María Coca

lunes

El voyeur

Miró a través del tragaluz y contuvo la respiración. Agachado como estaba en aquella posición tan incómoda, el sudor comenzó a resbalar por su frente arrugada. La situación le excitaba. Se sentía feliz en medio del silencio roto.

Estaba siendo testigo de un acontecimiento único. No quería perderse ni el más mínimo detalle. La luz de la estancia le desbordaba. Empezó a parpadear inconscientemente, intentando adaptarse al ambiente. Una lágrima se mezcló con el sudor que ya resbalaba por su mejilla. No le incomodó. Estaba acostumbrado a la humedad. Sólo le preocupaba contemplar el espectáculo y acoplarse al entorno como un camaleón. Sin embargo, a pesar de su concentración, los sonidos que llegaban hasta él le perturbaban. Era capaz de escuchar vibraciones irreconocibles. Oía hasta el crujido de las ventanas cerradas. Estaba seguro de que el viento también quería mirar.

El estruendo de un gorrión posado en algún sitio le hizo sudar con mayor profusión. Su piel se tiñó de un rojizo extraño. Llevaba demasiado tiempo conteniendo el aire. De pronto dejó de sentirse protegido. El tragaluz le deslumbró completamente. Se sintió atrapado. Ahora era vulnerable. Lo habían descubierto.

Escuchó diversos sonidos al mismo tiempo. Un zarandeo de alguien que no pudo identificar y su extraño olor. Gritó de miedo pero ya era tarde. Le golpearon con fuerza. La excitación se transformó en terror. El placer en dolor. En deninitiva, su nacimiento marcó el resto de sus días como voyeur: estaba predestinado.




María Coca

El viajero

Esperó el último tren
hasta que las vías se oxidaron a sus pies
envuelto en el humo de un cigarro,
sin nada por hacer

Con los sueños afeitados en la maleta
se despidió de nadie en el andén
y antes de marcharse del todo
tiró sus recuerdos en una papelera
atada a la pared

Sentado sobre un vagón con memoria
cerró los ojos para dejarse ver
y la vida pasó de largo en cada parada
mientras buscaba un destino
que le esperase a él


María Coca

martes

El libre albedrío de las palabras

A ella le gustaba jugar con las palabras como con el cuerpo, en una batalla de letras que se sucedían a modo de besos sobre el tiempo. Una a una, las escanciaba con cuidado para después volcarlas del revés sobre cualquier papel.

Por eso cuando un párrafo se le descolgó del resto no supo qué hacer. Pero tras la sorpresa, comprendió por instinto que aquellas palabras no querían dejar huellas en el tiempo. Preferían vivir siempre en el presente, de boca en boca.

Y fue tan impactante aquella revolución que desde ese momento sólo susurra ciertas palabras al oído de quienes saben escucharlas. La libertad tiene estas cosas.



María Coca

jueves

Efectos Secundarios

Al apurar la copa de un sorbo, se tragó un barco diminuto sin darse cuenta. Y la nave recorrió todo su torrente sanguíneo hasta llegar al corazón en el que fondeó. Desde entonces, cada vez que se enamora sufre tremendos mareos y escucha cantos de sirena que no sabe de dónde proceden.


María Coca

lunes

Paracaídas



Contemplo aviones en los que no viajo
para volar hacia tu recuerdo
y desabrocharte los miedos que te asfixian
cuando piensas que estás solo
porque nadie te piensa





María Coca

Pentagrama emocional

De vez en cuando se le acumulaban las ideas entre los dedos pero no sabía cómo expresarlas. Tenía tantas ganas de gritar lo que sentía que siempre se quedaba mudo. Y como las palabras que sabía le resultaban insuficientes, se decantó por la música.

Mezcló tesón y tiempo hasta aprender a tocar todos los instrumentos que conocía. Pero nada le sirvió para encontrar los acordes que buscaba. Con los años, hizo de la música su vida aunque no lograba sentirse vivo. Ningún instrumento que reflejara la magnitud de sus sensaciones.

Sólo al final del principio descubrió la armonía que tanto había anhelado. Desde el primer día que la acarició lo supo. Y ella se transformó en su gran instrumento. Curiosamente, a esas alturas de su existencia nunca hubiera imaginado que después de todo, el amor se convertiría en su mejor melodía.



María Coca

jueves

Memoria


La memoria de mis manos
no se olvidan de tu cuerpo
y mis dedos te dibujan en la mente
mientras mi corazón
te echa de menos




María Coca

lunes

La fuerza de la costumbre

De lunes a domingo, se montaba en la bicicleta de la monotonía y pedaleaba. Después de tantos años, el camino siempre era el mismo y se lo sabía de memoria. Por eso le pilló por sorpresa aquel badén que encontró un miércoles a media tarde sin previo aviso. La impresión le hizo caer y como consecuencia se le rompió la cadena.

Desde entonces, cada día toma un medio de transporte diferente para burlar cualquier hecho que desarmonice su rutina. A estas alturas de su existencia no soporta que ningún imprevisto lo aleje de sus costumbres, a las que por fin se ha acostumbrado.



María Coca.

viernes

Hechos



Recorreré contigo la distancia hasta el olvido
y una vez allí
no me preguntes cuánto te he querido




María Coca

lunes

Indecisión

Cuando se enamoraba, las musas se ponían celosas y le abandonaban. Entonces el artista se convertía en un hombre vulgar y su amor terminaba también por difuminarse. Era el pez que se mordía la cola; estaba acostumbrado. Su vida era un círculo vicioso entre las musas y el amor carnal.

Sabía por experiencia que ambas pasiones eran incompatibles pero nunca quiso decidirse por ninguna. Después de todo, jamás supo decir no, salvo a la soledad.



María Coca

jueves

Lenguaje corporal


Si me miras y logras verme
te daré un poema
escrito con besos
para que leas lo que siento
con el lenguaje del cuerpo





María Coca

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)
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