jueves

Cuando el tiempo dijo basta


Aquel día, todos los relojes se cansaron de marcar números correlativos. Tras las doce y diez llegó las nueve y veinticuatro y así hasta que el día y la noche no supieron qué hacer ni cuánto tiempo ser.

El hombre, tan acostumbrado a las pautas trazadas, perdió el norte. Todo se volvió arbitrario. Con la revolución temporal, los ancianos se hicieron jóvenes y los amores fugaces se convirtieron en eternos. Se perdió la justa medida y en eso, cuando tanta arbitrariedad empezaba a resultar un apocalipsis, algún loco propuso que se midiera el tiempo por colores: del blanco al amarillo. Del naranja al rojo y así sucesivamente. Ningún cuerdo tuvo idea mejor, por lo que desde entonces, en vez de mirar números, todos contemplan las gamas de colores sobre sus cabezas.

Justo ahora el cielo es azul: momento para el ocio hasta que llegue el negro o el anaranjado. Los tonos se superponen unos a otros. La prisa se disuelve. Y lo maravilloso es que por fin hemos aprendido que jamás ningún color es idéntico a otro. El tiempo es hoy único e irrepetible.




María Coca

martes

De cómo convertir girasoles en giralunas


Por inercia natural, los girasoles deben su nombre a su trabajo a pleno sol. Se llaman por lo que hacen, como los sacacorchos y los locos. Para cambiar su rutina de levantarse mirando al este hasta agachar la cabeza al oeste, necesitan convencerse de que tendrán una vida mejor. Recalcarles que la luna siempre está llena y que si las mareas y las mujeres siguen sus influencias, unas simples plantas no van a ser la excepción.

Una vez convencidas de hacerse lunáticas y cambiar de orientación -como muchos humanos- habrá que mantenerlas engañadas cada mes. Pero no se alarmen: a cualquier trabajador se le miente igual y nadie ha dejado de hacer lo que se le pide, aunque todos anden desolados.



María Coca


                           Homenaje a Julio Cortázar

jueves

Demasiada perfección



Justo cuando va a conocer al hombre de su vida que camina hacia ella, gira a la derecha. Piensa en sus problemas económicos para llegar a fin de mes. En ello, el hombre que la haría más feliz que ningún otro, llega hasta su automóvil. Espera que a su mujer le guste el regalo de cumpleaños. Enciende el motor. Pone música. Boleros. Adora los boleros. Y arranca cuando la mujer que es su media naranja está a punto de cruzar la avenida.

El semáforo cambia a rojo. Ella escucha un bolero e inconscientemente sonríe. No cruza. Mira hacia el auto. Contempla un brazo. Una mano que baila con el volante. El conductor mira sus piernas de mujer. Desea recorrerlas. Imagina a la mujer completa y sonríe. La canción se la dedica a ella. Ambos se desean. Fantasean. Se aman. Pasión a granel. Éxtasis. Se casan. Nacen tres hijos maravillosos. Fines de semana en la playa. Risas. Besos. Más besos. Amor ilimitado. Siempre.

Cuando el semáforo pasa a verde, él acelera. Espera acertar esta vez. Sólo eso. Ella cruza la calle y vuelve a pensar en ajustar los gastos del mes.



María Coca

Imagen: N. Kara

martes

De ilusiones también se ama


Cuando la vio salir por la puerta de llegadas deseó evadirse. Llevaban más de diez años sin verse. Y en ese tiempo él se había dejado crecer la ilusión de reencontrarla tal como la recordaba.

El golpe de la realidad aún le dolía cuando la distinguió junto al resto de los pasajeros que buscaban a seres queridos con gesto de animales abandonados.

En su cabeza, ella seguía teniendo aquella melena pelirroja que tanto le gustaba y la mirada limpia. Pero sus ojos le mostraban a una mujer de pelo corto y castaño tras unas gafas de sol que desentonaban en el interior del aeropuerto.

En ese instante, tomó la decisión de mantener el recuerdo vivo y sin que ella se percatara, se marchó feliz agarrado del brazo de una pelirroja que nadie más veía.


María Coca

Imagen: K. Harper

lunes

Fantasmas heredados



No hacía falta girarse para saber que estaba allí. Le seguía a todas partes. Resultaba imposible deshacerse de aquella sombra que tenía su mismo nombre pero que no era él. Jamás podría ser él. Sin embargo, el fantasma del hijo perfecto le amargaba la existencia.

Todos los hijos tienen dobles perfectos que odian. No soy el único, -se decía-.

Mientras tanto, el padre le observa llevarse el tenedor a la boca y vuelve a sentirse fracasado. No sabe qué decirle. Cree que su vástago le rechaza por no ser el padre que desearía haber tenido. Incluso por haber sido él su padre y no cualquier otro. El fantasma del padre perfecto le atormenta.

-¿En qué piensas hijo? – Inquirió para romper el silencio.

- En nada, papá. 



María Coca

Imagen: Begun Br.

jueves

Suspensión de la incredulidad





         ¿Me quieres?

         ¿Deseas una mentira creíble o una verdad increíble? –Respondió él.

         Sólo saber si me amas.  Dijo ella.

         Está bien. Te quiero.–Contestó él, traicionando así la confianza de ella                  para siempre.




María Coca

Imagen: F. Benveniste

Vencedor vs vencido



Pese a haber nacido con él, a Nemesio su pierna derecha le era ajena. Desde que comenzara a andar, la pierna le jugaba malas pasadas. Si decidía caminar recto, la derecha de pronto variaba el rumbo. En ocasiones, se paraba en seco sin que él se lo ordenara o empezaba a bailar sin el acompañamiento de la izquierda.

Nemesio sabía con seguridad que la pierna no podía ser suya. Era algo inconsciente pero que el día a día se lo demostraba. La despreciaba sin más.

La pierna derecha pareció tomar conciencia de aquel ninguneo. Se volvió más rebelde aún y ambos iniciaron una guerra sin tregua. Por eso decidió acabar con ella. O la pierna o él, sentenció.


A los pocos días, encontraron a Nemesio desangrado y sin una de sus piernas. De la otra, nada se supo.


María Coca

Imagen: D. Montero

lunes

Pánico



Todas las notas estaban mal. Ninguna sonaba como siempre. Se enfureció. Cogió el pentagrama e hizo una escabechina con las corcheas, las negras y semicorcheas hasta que quedaron irreconocibles. El tempo perdió todo su valor. Las agudas se volvieron graves. Las graves quedaron mudas. La clave de sol se eclipsó.

Al terminar, más calmado, decidió tocar de nuevo la pieza. Pero el violín ya no estaba.


María Coca

Imagen: D. Cretul

martes

Castigo ejemplar


Todos los seres fantásticos que le habían acompañado durante su infancia permanecían encerrados bajo llave al fondo de su memoria. Paulatinamente, se había ido olvidando de ellos. Por el contrario, los héroes pensaban en él constantemente y en el trato humillante recibido tras tantos buenos ratos compartidos. -Es injusto- pensaban. Y como en sus mundos la injusticia era algo contra lo que había que luchar, buscaron venganza.

Con la ayuda del hombre invisible, fueron saliendo uno a uno de aquel estrecho reducto. Supermán y el flautista de Hamelín encabezaron la extensa fila de criaturas que rodearon a quien les había dado la espalda. Pero el niño que conocieron ya no estaba. En su lugar, encontraron a un hombre de mirada triste que ni siquiera les prestó la menor atención.

Encolerizados, emplearon sus poderes para malograr todos los aparatos electrónicos del lugar, desde la televisión a la consola, pasando por el ordenador de sobremesa, el portátil, el móvil y la tableta electrónica. Sólo el Ebook se salvó milagrosamente, junto con los viejos cómics y los libros de su niñez. Gracias a ello, el hombre de mirada triste ha vuelto a recuperar la sonrisa.


María Coca

Imagen: M.J. Amorín

Personajes de ciudad


La sirena que habitaba en sus sueños quería formar parte de su vida. Estaba cansada de ser un deseo en algún recóndito paraje del subconsciente. De ahí su ultimátum: uno de los dos debía traspasar la barrera, le susurraba. Y el pescador aprovechó una tormenta para que todos -dentro y fuera del mar-mordieran el anzuelo de aquella fortuita desaparición.

Tierra adentro, los dos viven de ser personajes de cuento. Ella enseña sus escamas de colores y él pone la gorra para recoger las monedas, pero la realidad es tan real que no sorprenden a nadie. Sólo los niños y los animales se giran impresionados al verlos, justo antes de prestar atención a otra cosa.

María Coca

Imagen: S. Murphy

jueves

Semejanzas



Cuando llega el verano, ellos empiezan a temer lo peor. Y lo peor a veces ocurre. Por eso se miran y se comprenden. Se han hecho compañeros, a la espera de algo o de alguien. Cuando aparece el último, lo reconocen y lo acogen con naturalidad en la manada.

Los empleados de la gasolinera se ven intimidados. Los ven aparecer y se encogen de hombros. Les ofrecen alimentos e incluso tienen detalles con ellos, siempre que no aparezca alguien. Si es así, hacen como si no pasara nada. Y no pasa nada. Sólo algunos niños parecen verlos y les sonríen. Bendita inocencia. Todos los abuelos se parecen.


María Coca

Imagen: L. Sefna

martes

El lenguaje de los sabores

Según el día, ella cocina una tarta de felicidad con fondo de frambuesa para su marido. Pero son los menos. Lo más frecuente es que se lleve horas amasando una desdichada tarta de almíbar que después le ofrece cada noche.

"Siempre quiero saber cómo te sientes", le había dicho nada más conocerla. Desde ese día, ella le ofrece sus emociones en bandeja y él se pregunta si alguna vez será capaz de averiguar cuáles son los ingredientes que provocan en su mujer esas emociones que a él le resultan tan insípidas.

Mientras tanto, ambos se miran y se sonríen como si de verdad se comprendieran.


María Coca

Imagen: D. Griteniene

jueves

El felino prudente

El gato al que sólo le queda una vida, mira a la gata con deseo. Decide saltar sobre ella, amarla apasionadamente y convertirse en el padre de su próxima camada. Y justo antes de dar el paso, recuerda que tanta pasión es perjudicial para su salud. Pero es un animal de costumbres y volvería a morir las veces que fuera entre las patas de aquella felina.

En ello está cuando aparece un automóvil que no ve llegar y resulta arrollado sin pasión ni emoción alguna.



María Coca

Imagen: A. Vahrushew

lunes

¿Realidad o ficción?

Ha llegado a la última línea y debe pasar página. Al otro lado le espera un nuevo abismo, lo sabe. Pero su curiosidad le vence. Su primer amor, sin embargo, decide quedarse. Él la agarra con fuerza para obligarla a acompañarle pero es inútil. Ambos lloran y gritan. Él le jura amor eterno, hasta que, dos capítulos más tarde, conoce al amor de su vida. Es ahora cuando se aferra con determinación a ese párrafo y se esconde antes de llegar al pie de página para perderse de vista. Y a continuación... ¿? ¿Dónde está?



María Coca

Imagen: E. Madariaga

Autodefensas

La niña ve alejarse a su padre. Sabe que no va a volver. Él mismo se lo ha dicho antes de irse. Lo observa empequeñecerse cada vez más hasta que al final, su figura se desvanece en el horizonte. Entonces mira a su madre y le dice que este cuento no le gusta.

"No pasa nada, -responde la mujer- nos inventaremos otro".

Y entre ambas idean la forma de crear un cuento de vida a la medida de sus deseos, como la gran mayoría.


María Coca

Imagen: E. Stephenson

martes

Consignas

Arrastra sus culpas en una maleta que por más que lo intenta, nunca pierde. Recorre aeropuertos con la única intención de facturar sus miserias hacia cualquier destino que no sea el suyo. Lo hace además en diferentes estaciones de trenes y autobuses pero al llegar a casa, la maleta sigue ahí, como un dolor de cuello que te engarrota el alma.

-¿Ya has vuelto? -Le pregunta su mujer. Y antes de responder, oculta una vez más la maleta en el armario donde ella no la pueda ver, sin reparar en que, a pocos metros y oculta tras un abrigo, la de ella le observaba sin hacer ruido.

A continuación, los dos se sientan a cenar, mientras se cuentan lo que imaginan que serían sus vidas sin tener que pasear sus maletas cada día.



María Coca

Imagen: G. Downs

lunes

Sherezade

Cada vez que hacían el amor, ella olía de una forma diferente. No se trataba de ningún perfume, estaba seguro. Unos días, su olor era el de la tierra mojada. Otros, el de una fruta exótica y en ocasiones, olía como un recuerdo infantil.

Ella siempre le sorprendía y eso le gustaba. En el fondo, deseaba conocer su secreto. Saber por qué su olor era diferente cada vez. Y fue así como el sicario se hizo eternamente fiel a la mujer que le habían encomendado asesinar treinta años atrás.



María Coca


Imagen: A. Wessengger

El vividor

Dejó de trabajar para vivir de la literatura. Pero a ella no le gustaba tenerlo todo el día en casa holgazaneando. Le irritaba verlo perseguir a las musas constantemente delante de sus ojos y su egoísmo sin tapujos. Pero sobre todo, no soportaba tener que escucharlo decir que por ella lo había dejado absolutamente todo.

Así que, cierto día sin dar explicaciones, la literatura le puso las maletas en la puerta.

Desde entonces, el escritor va por ahí diciendo que ha dejado de escribir para vivir de la moda.



María Coca

Imagen: B. Dick

domingo

Mundos desconocidos

A simple vista parecía un tatuaje. Lo acarició con delicadeza. Después la besó y fue recorriendo la geografía de su cuerpo. La deseaba. Volvió a contemplar la mancha sobre su vientre. Y mientras más observaba la forma de aquel felino, más le atraía. La besó de nuevo y sintió dolor. Perdió la conciencia e imaginó que soñaba con animales salvajes que enjaulaban hombres para después comerlos.

Al despertar, la mujer dormía a su lado. Sólo después se percató de los barrotes de la jaula pero para entonces, ya era demasiado tarde.


María Coca

Imagen: Vasco A.

lunes

Dicen

Dicen que mi amo está loco pero no tienen razón. Es cierto que cree en cuentos de sirenas. Y lanza botellas al mar con mensajes para ellas. También es verdad que le habla a las estrellas, pero si yo le escucho ¿Por qué ellas no?

Después de todo, los que dicen estar cuerdos no hacen más que hablar entre ellos sin entenderse jamás. Por eso se lanzan botellas entre sí con mensajes que unos interpretan de una forma y otros no.

También dicen que soy el mejor amigo del loco. Y sólo en eso les doy la razón a todos esos cuerdos de atar.



María Coca

Imagen: D. Wisse

domingo

Lo malo conocido

Si en algo estamos de acuerdo es en el desacuerdo. Por eso nos llevamos tan bien. Nunca hace lo que yo quiero y viceversa. Es así. Nos enfadamos continuamente. Hasta pasamos semanas sin dirigirnos la palabra. Pero sé que no puede vivir sin mí. Ni yo sin él. Y esta certeza ha logrado mantenernos juntos durante más de cuarenta años.

Hoy mi hija nos dice que piensa casarse. Ella y su novio están de acuerdo en todo, como siempre. Y por primera vez, su padre y yo nos miramos y coincidimos en echarnos a temblar...


María Coca

Imagen: S. Tonessen

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)
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