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Ausencia


Decir que me faltas es decir poco
Quisiera envolverme con palabras
aullarle a la luna
tatuarme tus caricias
y taladrar tu silencio
para gritar que me quedo muda
de tanto pensarte.


María Coca.

Me dicen que te has dado por vencida. Que no crees que pueda haber más tardes de sofá, música y sexo. Que no crees que aijin te pueda tener más que en el recuerdo. Pero aijin quiere llevarte bajo su piel, en la carne de su cuerpo, en cada pliegue de su alma ahora marchita.

Aijin no es más que una sombra que busca desesperadamente al hombre al que pertenece. Un ser tan vacío de sentimientos como aquella botella de vino que con tanta premura bebimos.

Aijin no es más que un cobarde que se esconde por miedo a sufrir. Mi deseo: que él y yo seamos uno. Mi miedo: que eso no ocurra nunca. Mi esperanza: que el tiempo lo consiga.

Tú que le diste nombre al amor, al sexo, a la ternura... tú que le hiciste VIVIR, asistes ahora a su abandono entre los recovecos del dolor.

Aijin tiene que entender, que conocerse, que ser uno conmigo antes de poder ser dos. Me gustaría poder pedirte tiempo y esperanza, pero se que no debo, porque no existen garantías de futuro. Porque no existe más que un presente amargo y carente de amor en cualquier dirección. Porque nada soy y nada siento.

¿Cómo puede existir sin tí? Sí aijin somos tu y yo.

Te recuerdo a diario. Tu mirada, tus besos, tu frágil cuerpo desnudo sobre el mío. Sólo uno. Pero lo hago con la extrañeza de quien no sabe si además de recordarlo puede sentirlo. Sólo cuando tenga la certeza absoluta de que eso es lo que quiero vivir cada segundo del resto de mi vida acudiré a tí. Y sólo entonces sabré si tendré que llorar otra vez por haberte perdido o si colmarás mi corazón de nuevo.

Todo son cenizas e incertidumbres ahora. Nada puedo ofrecer porque nada soy. Peró sé que esto pasará. Me encontraré de nuevo y cuando haya vencido mis miedos y mi inseguridad seguiré teniéndote. Y es que no pienso renunciar a tí como persona y no sabes cuanto me gustaría poder decirte que como mi compañera, como lo que siento que eres: como mi alma gemela. Pero eso, sólo el tiempo lo dirá.

No se si debo, pero tan sólo una cosa: el vello se me ha puesto de punta al leer el poema y la consiguiente respuesta. Hay mucho amor en ambos poemas. Porque el escrito de Adolfo es un poema tan literario, tan real, tan bello -a pesar del sufrimiento que luce en el- que no tengo más que palabras mudas ante tanta belleza.
No debía, pero bueno...hay mucho amor y mucha tristeza en esas nubes que buscan deshacerse ante el sol.
Besos para ambos...

Jesús/jahh

No me he dado por vencida porque no quiero renunciar a la felicidad que he hallado en mi Aijin, ese que vive en ti, ese que eres tú. No me he dado por vencida porque no quiero perder los sueños que hemos dibujado cada atardecer al calor de las velas.

Me duele sentir su alma perdida, su corazón sufriente que bombea tristezas y me duele su dolor. Entiendo bien que mi Aijin se encuentre perdido en un océano de miedos. Pero él no es ningún cobarde sino alguien que sabe que sus acciones, lo que hace y lo que hará o dejará de hacer, perjudican a seres queridos. Y ese es su mayor dolor: provocar dolor. Mi Aijin es tan buena persona que no puede con tanto peso sobre sus hombros. Un peso que le ahoga siendo uno y tres, siendo uno y mil.

Yo sigo a su lado, gritándole en el silencio, aunque no me oiga debido al fuerte oleaje.

Te espero y te seguiré esperando en este presente que también es pasado y futuro, porque tú Aijin, eres la medida de mi tiempo.
Te espero al otro lado de la nube negra, con mi faro de luces que no dejan de brillar por tí, a pesar del temporal y de que tu embarcación ha perdido las cartas de navegación.
Te espero porque eres quien yo soñé encontrar alguna vez, y te he encontrado, porque aún nos queda muchas sensaciones por vivir, un camino largo por recorrer de la mano, porque aún no te he escuchado tocar la guitarra, porque aún no nos hemos bañado juntos desnudos en el mar, porque las ciudades nos esperan en los cinco continentes, como las noches de lluvia acurrucados, porque quiero volver a estar encima de tu cuerpo desnudo y sentir tu corazón y contar tus lunares y navegar en tu piel. Te espero porque quiero compartir mi cuerpo y mi alma contigo. Y todo esto, bien vale una espera.

Eres mi certeza, mi sueño, mi Aijin de los Mares del Sur y quien me hace sentirme feliz.

Te espero porque estoy enamorada de tí.

Por todo esto y por mucho más, esta sirena flaca no se va a apartar de tu mar, porque tú eres mi mar, Aijin.

Estem...
Me voy silvando bajito una canciòn de amor. La escuchan?

Abrazos de luz.

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Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)