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La Balanza

Dicen que el amor es como una droga que acaba consumiéndote. Muy al contrario, en mi caso me da por engordar. Así que mi mejor dieta, siempre ha sido dejar pasar cualquier oportunidad de enamorarme. Al fin y al cabo, en eso de que la salud es lo primero todos estamos de acuerdo ¿no es cierto?

Pero me ocurre que soy mi peor enemigo y siempre que me descuido, me enamoro. Ayer mismo ocurrió. Esta vez, mientras esperaba el autobús. La vi pasar por la acera de en frente y no pude despegar mis ojos de sus movimientos. Así que preferí hacer un poco de ejercicio y seguir sus pasos fuera donde fuese. Al principio, a cierta distancia, pero mientras más me acercaba, más corrían mis pies hacia ella.
Sólo se giró cuando finalmente me frenó en seco su espalda. Fue un encuentro fortuito que acabó por hacer que no sólo chocaran nuestras espaldas, sino todas nuestras partes del cuerpo, aunque prefiero no relatar esos pormenores justo ahora. Lo que sí puedo contar es que al levantarme esta mañana, la báscula indicó la triste realidad: veinte kilos más. Y es que la de ayer, sí que fue una historia de amor por todo lo grande. La chica resultó ser todo cuanto yo había imaginado antes de conocerla a fondo. Por eso, en este justo instante me encuentro una vez más en el dilema de tener que escoger entre verla otra vez o seguir mi dieta a rajatabla.
De ahí que haya pedido consejo a mi médico de cabecera, para finalmente conseguir una cita directa al especialista de psiquiatría. ¿Por qué me habrán tomado por loco? ¿No entienden cuál es mi problema?

El mundo siempre ha estado al revés y no voy a ser yo quien lo ponga derecho. Después de meditar los pros y los contras una vez más, esta vez prefiero saltarme la dieta y caer en picado sobre el amor. Así que está decidido: la llamaré.

Mañana será otro día igual que hoy, salvo que yo habré aumentado de peso. Y a estas alturas, confieso que no me importa en absoluto. Tal vez un día explote de amor literalmente. Hasta entonces, déjenme llenarme el estómago con lo único que me da de comer. Buenas noches.


María Coca.

Precioso e imaginativo. Estás en un periodo de creatividad que me asusta.
Sigue en ello, y no te balancees.

Besos!!!

Magnífico relato, María; el primer parrafo me ha encantado y lo posterior no desmerece.
Un placer saludarte, como siempre.

me agrado mucho , tiene lo justo que hace que leas de corrido y no pares hasta el final ;)

Lo delirante de lo que cuentas es lo que dota al texto de una gran originalidad, además de una prosa ágil que invita a la lectura. Y nos haces compartir a los lectores la tesitura ¿engordar o enamorarse?... Bueno, siempre quedarán las liposucciones.

Y es que hay amores que matan, que engordan, que quitan el "sentío"... Como dijo Sabina, "porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren."

Gracias de todo corazón por vuestros cometnarios: Jahh, Insurgente, África y Jucar.

.. y yo que me preguntaba estos días: ¿por qué tengo esta tripilla cervecera?.. ahora volveré, sin preocuparme, a tomarla fresquita, fresquita.. :-)

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Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)