domingo

Quiero ir con aquel a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
No quiero averiguar si es bueno.
No quiero saber si me ama.
Quiero ir con aquél a quien amo.

Bertolt Brecht (1898-1956)

jueves

En común

Lo tuyo es
un atardecer sobre una colina,
un asombro de belleza femenina,
el suspiro de una guitarra enamorada,
el sabor de un beso por amor.

Lo mío es
el mar bajo la luna llena,
un acorde de emoción,
un brindis por los dos
abrazada a la ilusión del amor.

Y entre lo tuyo
y lo mío
nos vuelve uno
la palabra amor.


María Coca.

martes

Erre que erre


Querer hasta la erre,
erre que erre.

Querer como acción,
en presente.

Querer ahora
y para siempre.

Querer hasta el verbo amar
y empezar otra vez
para querer quererte
erre que erre,
sin final

María Coca.

El galeón de mi pasado


Mi pasado habita en un galeón fantasma
repleto de jirones del ayer.
Un galeón que navega sin rumbo
Perdido
sin quererme perder.

Su sombra me ensombrece
Y me alejo de él,
en este océano presente de incertidumbres,
donde el navegante
pregunta a las estrellas
qué hacer
Y la sirena
asciende a la superficie
para mirarse en él.

María Coca.

Amor eterno


Podrá nublarse el sol eternamente;

podrá secarse en un instante el mar;

podrá romperse el eje de la tierra como un cristal.

¡Todo sucederá!

Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crepón;

pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.



Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

miércoles

El Amor Difícil

Quizá tú no me viste,
quizá nadie me viese tan perdido,
tan frío en esta esquina. Pero el viento
pensó que yo era piedra
y quiso con mi cuerpo deshacerse.

Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase,
yo sabría explicarme contigo.

Pero bares abiertos y cerrados,
calles de noche y día,
estaciones sin público,
barrios enteros con su gente, luces,
teléfonos, pasillos y esta esquina,
nada saben de ti.

Y cuando el viento quiere destruirse
me busca por la puerta de tu casa.
Yo le repito al viento
que si al fin te encontrase,
que si tú aparecieses, yo sabría
explicarme contigo.


L. García Montero

domingo

Despedida de un Genio


“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”.


Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”


Gabriel García Márquez.

jueves

Ausencia


Decir que me faltas es decir poco
Quisiera envolverme con palabras
aullarle a la luna
tatuarme tus caricias
y taladrar tu silencio
para gritar que me quedo muda
de tanto pensarte.


María Coca.

lunes

Habitaciones Separadas

Dedicado a quien no me ve,
porque no puede verse.


HABITACIONES SEPARADAS

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.

Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo,
de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

L. García Montero.

martes


Búsqueda

Te busco en los ojos de quienes no me ven,
en el fondo de una copa que tiene sed,
en cada almanaque del que cuelgo,
en el espejo, en una calle,
en la próxima salida de la A3.

Y mientras te encuentro,
procuro no perderme
para que no desaparezcas conmigo
y tenga que empezar a buscarte otra vez.

María Coca.

Bitácora

No conoce el arte de la navegación
quien no ha bogado en el vientre de una mujer,
remado en ella,
naufragado y sobrevivido en una de sus playas.



Cristina Peri Rossi.

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)