viernes

Sin Alas




He sido un pájaro sin alas
dentro de mi jaula
hasta salir volando
para estrellarme en tu pecho




María Coca.

jueves

En venta



Vendo un calzador
de sueños imposibles
y un marcapasos
para corazones desbocados



Sinrazón: María Coca.

Crisis de Identidad


Cuando llegué aquí, yo creía que la vida era otra cosa. La imaginación es lo único que nos queda libre después hipotecar el dinero que dicen que tenemos y no vemos, nuestros sentimientos y hasta nuestra manera de morir.

La mía siempre fue una imaginación demasiado grande para vivirla en una sola vida. De ahí que me hiciera budista a los catorce pensando que tanto por vivir (que no porvenir) no cabe en una sola existencia. Después, a los veintitantos, me hice nihilista y ahora ya no hago otra cosa que pensar que no sé quien soy y menos aún qué creerme.

Uno siempre se convierte en quien los demás te convierten y te acomodas a un alguien que eres para los otros y que, cuando te lo encuentras por el pasillo de tu casa, sales corriendo o esperas que pase para salir tú y que ni siquiera te roce.

Ayer me encontré con la otra que dicen que soy yo en el cuarto de baño. Acababa de ducharme y cuando la vi ahí, altiva esperando que yo me secara, se me cayó el alma a los pies. Me puse nerviosa y entré en una crisis de identidad de la que aún no he salido. Así que disculpen si me creo que escribiendo estás líneas soy escritora. Yo siempre quise ser submarinista.


María Coca.

martes

Aforismo




Este mundo es un circo
que busca payasos
para matar de risa
a una jaula de grillos





María Coca.

Boceto



Te escribiría un poema azul por cada beso
para que nada se consuma
en agujeros negros.
Te abrazaría hasta sentir tus latidos
rojos
sin desdeñar ni uno sólo de tus gestos
ocres
hasta entrecruzar los cuerpos
con tonos grises
y escribir una poesía
tan visual como un boceto.

María Coca.

lunes

Tic Tac




Arañaré las horas
hasta matar el tiempo
para encontrarme contigo
y reinventar los tic tac
que no tuvimos


María Coca.

Instancia

Me llamo Pedro Luis por otro que no soy yo. El hecho es muy simple: nací tres meses después de que mi madre perdiera a mi hermano mayor. Llevo su nombre como también llevé su ropa. De hecho, mi difunto hermano me ha acompañado más de lo que podría haberlo hecho en vida. Con el recuerdo que dejó en mis padres, sus fotografías de niño de cuatro años y sus anécdotas eternizadas por la tragedia, soy su sombra desde que nací. Y le odio por haberme condenado a vivir la vida que le correspondía a él.

Por favor, admitan esta solicitud de cambio de nombre con carácter de urgencia porque ya no aguanto más. O soy cualquier otro o terminaré siendo él.

María Coca.

viernes

Amor



Cuando ya no me quieras
no dejes de amarme
en cualquier cuerpo
que prefieras



María Coca.

miércoles

Explosión



Sin comerlo ni beberlo, pisaron el campo de minas de la pasión. Les explotó el deseo en la cara y se amaron sin dilación. En el impacto dejaron manos enlazadas, jirones de piel acariciada y besos sin control. Estallaron de emoción y en cuestión de segundos, la onda expansiva de su amor les destrozó.


María Coca.

martes

El Sacerdote

Para el padre Gregorio vestir la sotana era más que una tradición: lo era todo. Despreciaba a los sacerdotes que ni siquiera mostraban el alzacuello y procuraba evitarlos en cualquier diócesis. Era cierto que cada vez quedaban menos como él. A estas alturas sólo los más mayores, los tachados de ancestrales que únicamente colgaban la sotana para morir en paz.

El padre Gregorio tampoco se consideraba de esos aunque como ellos, sólo dejaría de llevar faldas tras la muerte. Él prefería ante todo la comodidad de los pliegues entre sus piernas. Siempre le gustó aquella sensación de libertad corporal. De hecho, jamás podría haberse dedicado a otra profesión dado su particular gusto por el travestismo.


María Coca.

Cartografía



Adoro perderme en el mapa de tu cuerpo,
estudiar la geografía de tu mundo
escrutar cada poro abierto y fondear bajo la piel,
para que cuando te hayas ido me lleves contigo
en alguna parte de tu corazón,
sin que la razón sea testigo.

María Coca.

lunes

My Way

A la tercera copa supo que ya no podría parar. Siguió transpirando whisky de Malta bajo el ritmo de la música. Cuando sonó "My way" creyó ver a Frank Sinatra cantando junto a las cortinas y le hizo los coros en ese tema que tanto le gustaba. Si, aquel era su camino, su vida.

Brindó con Sinatra sintiéndose el protagonista de la escena. Y sólo cuando terminó la melodía, se derrumbó por dentro, justo cuando la voz de América acababa de quitarse el sombrero.

Fue entonces cuando derramó lágrimas de alcohol y melancolía al pensar que quizás podría haberse equivocado de ruta antes de nacer.


María Coca.

viernes

Desfiladero

El alcohol rociaba sus ganas de sentirse amada. Amaneció una mañana cansada y al llegar la noche, se imaginó cualquier otra por desidia. Entre su cuerpo y su alma había un desfiladero por el que caía cada día.
Quiso colgarse de la luna una vez más para agarrarse a un sueño. Demasiadas emociones le cortaban la respiración y pese al boca a boca, necesitaba un trasplante de corazón.

María Coca.

Esta Boca es Mía

Más vale que no tengas que elegir
entre el olvido y la memoria,
entre la nieve y el sudor.
Será mejor que aprendas a vivir
sobre la línea divisoria
que va del tedio a la pasión.

No dejes que te impidan galopar
ni los ladridos de los perros
ni la quijada de Caín.
Que no te dé el insomnio por contar
las gaviotas del destierro,
las amapolas de París.
Te engañas si me quieres confundir
esta canción desesperada
no tiene orgullo ni moral
se trata sólo de poder dormir
sin discutir con la almohada
dónde está el bien, dónde está el mal.

(...)
Joaquín Sabina.

Fiasco

A grandes rasgos, no era de fiar. Quienes le conocían eran los que menos sabían de él. Nadie se preguntó jamás el porqué de su mala fama pero todos caminaban con pies de plomo en su presencia, por lo que el día que apareció con un Jaguar último modelo, sus amigos enmudecieron.

Se tenía por importante y nadie sabía si realmente lo era. Sus conversaciones aderezadas con palabras biensonantes embobaban a la audiencia pero no terminaban por tomarlo en serio.

Una mañana apareció de la mano de una mujer más llamativa que su auto y todos lo agasajaron con saludos para contemplarla. Así que tras aquello, empezó a tener fama de proxeneta. Y a pesar de ser el hombre más afortunado del mundo, su estigma terminó por mermarle la autoestima y un día sin mayor explicación murió. O se marchó lejos o terminó en prisión o… Sus conocidos no logran ponerse de acuerdo.

María Coca.

miércoles

Humo


La melancolía era su forma de entender la vida. Tras aquella mirada perdida, musitaba instantes pasados, engrandecidos por el paso del tiempo y el deseo. Nada le ofrecía mayor recompensa que embarcarse en sus propios pensamientos y divagar con la ayuda de un cigarro. Era como asistir de espectador al cine donde proyectaban su existencia.

Con el paso del tiempo, había aprendido a desconocerse. Escondía trozos de vida soñada en el iris de sus ojos. De ahí que odiara verse reflejado en los espejos; por miedo a encontrarse con un extraño. Y mientras las estaciones se sucedían, continuaba buscándose en aquella cinta existencial una y otra vez, tras las huellas de quien quería ser y el que era. Después de todo, la melancolía era su forma de entender la vida.

María Coca.

lunes

Enfoques



Sabía que lo suyo con la vida no resultaba como en las películas. Por más empeño que pusiera, los finales felices se le difuminaban entre los dedos. No era cuestión de buena o mala suerte, no. Se trataba simplemente del destino, en el que nunca creyó.

Una mañana y por azar, se dispuso a cambiar su forma de entender el mundo. Se operó la miopía y enfocó las cosas desde otro ángulo. Sólo entonces comprendió que lo suyo con el mundo era una cuestión de dimensión.

María Coca.

Donde quiera que estés

Fragmentos de una gran canción que es toda una oda al amor.
Para todos los que saben de amor:
Donde quiera que estés,
te gustara saber,
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan
y que jamás,
por más cansado que estuviese
abandoné tu recuerdo a la orilla del camino.
Y por fría que sea mi noche triste,
no echo al fuego ni uno sólo
de los besos que me diste.
Donde quiera que estés,
si te acuerdas de mí...

J.M. Serrat

La Balanza

Dicen que el amor es como una droga que acaba consumiéndote. Muy al contrario, en mi caso me da por engordar. Así que mi mejor dieta, siempre ha sido dejar pasar cualquier oportunidad de enamorarme. Al fin y al cabo, en eso de que la salud es lo primero todos estamos de acuerdo ¿no es cierto?

Pero me ocurre que soy mi peor enemigo y siempre que me descuido, me enamoro. Ayer mismo ocurrió. Esta vez, mientras esperaba el autobús. La vi pasar por la acera de en frente y no pude despegar mis ojos de sus movimientos. Así que preferí hacer un poco de ejercicio y seguir sus pasos fuera donde fuese. Al principio, a cierta distancia, pero mientras más me acercaba, más corrían mis pies hacia ella.
Sólo se giró cuando finalmente me frenó en seco su espalda. Fue un encuentro fortuito que acabó por hacer que no sólo chocaran nuestras espaldas, sino todas nuestras partes del cuerpo, aunque prefiero no relatar esos pormenores justo ahora. Lo que sí puedo contar es que al levantarme esta mañana, la báscula indicó la triste realidad: veinte kilos más. Y es que la de ayer, sí que fue una historia de amor por todo lo grande. La chica resultó ser todo cuanto yo había imaginado antes de conocerla a fondo. Por eso, en este justo instante me encuentro una vez más en el dilema de tener que escoger entre verla otra vez o seguir mi dieta a rajatabla.
De ahí que haya pedido consejo a mi médico de cabecera, para finalmente conseguir una cita directa al especialista de psiquiatría. ¿Por qué me habrán tomado por loco? ¿No entienden cuál es mi problema?

El mundo siempre ha estado al revés y no voy a ser yo quien lo ponga derecho. Después de meditar los pros y los contras una vez más, esta vez prefiero saltarme la dieta y caer en picado sobre el amor. Así que está decidido: la llamaré.

Mañana será otro día igual que hoy, salvo que yo habré aumentado de peso. Y a estas alturas, confieso que no me importa en absoluto. Tal vez un día explote de amor literalmente. Hasta entonces, déjenme llenarme el estómago con lo único que me da de comer. Buenas noches.


María Coca.

viernes

Insomnio

Como no podía dormir sin sueño, se sentó frente al papel en blanco para mancharlo con su desgana. Pensó en ella porque aquel pensamiento se le había vuelto habitual, como todos aquellos hábitos cotidianos que lo convertían en un autómata. Escribió como si la tuviera junto a él y la imaginó en su mente con tanto realismo que hasta inspiró su olor.
Después, leyó para sí y no se reconoció en sus palabras. Todas aquellas expresiones de amor le parecían absurdas y fuera de contexto. Así que cogió el papel sentimental y lo tiró a la papelera. El insomnio le hacía cometer actos absurdos. Al amanecer, volvería a odiarla.

María Coca.

martes

Para no olvidar


Para no olvidarte voy a buscar el primer te quiero que me diste. Aún sé dónde lo guardo. Lo voy a colocar en un tarro de cristal para no cansarme de mirarlo. Pienso ponerlo allí donde mejor pueda verlo cuando me sienta triste. Cuando sienta que me falta algo. Pero sólo pondré aquel primero en conservas, el más especial. Todos los demás no puedo encontrarlos. Para mí que se han ido con los que yo te di. Imagino que se habrán marchado juntos lejos de aquí. Sin ti y sin mí.


María Coca.

Lo importante


Lo importante en esta vida
son las experiencias que ganarás
las personas que conocerás
los pocos amigos que son de verdad
los amores eternos y fugaces
que no olvidarás.

Lo importante es saberse importante
Y no dejar de caminar
aunque a veces
nos queramos plantar
antes de llegar al siete y medio
para volver a empezar.



María Coca.

viernes

Sin título


Sucede que mi boca es una herida.
Los ojos de las monjas son medallas.
Mirando al mar de espaldas a la vida.
La espuma es una novia destrozada.

Sucede que es muy tarde para todo.
Los niños saben cosas y se callan.
Mirar el mar sin ti, me da tristeza.
Soy la costra de un sueño, si me levanto sangro.

Sucede que me duele aquí, en la tinta.
La radio tiene manos y te abraza.
Tengo que irme ya, me necesito.
Copular con la luz de sombras me embaraza.

Belén Reyes

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)