martes

Olas y Holas


Me gustaría abrazarte con un verso
de un extremo a otro de nuestro mundo
un verso tan extenso como el mar
repleto de olas y holas






María Coca.

lunes

Tan lejos y tan cerca



Nos separan estaciones de trenes
saturadas de andenes
que no saben dónde van
nos une la distancia de un segundo
cada vez que te pienso
antes de respirar





María Coca.

viernes

Acto Suicida

Aquella depresión le llevó a cortarse las palabras en la bañera. Y tuvo suerte porque lo encontraron con un suspiro de letras aún por las que respiraba. Así que lo trasladaron al hospital y salvó la vida gracias a una transfusión de enciclopedias actualizadas.

Lástima que con aquel golpe del destino perdiera buena parte de su fisonomía anterior. Hoy sólo es capaz de escribir con verbos pasivos. Todos los demás se ahogaron con la locura de emplear su acción en morir por amor.




María Coca.

Espera


Como Penélope
espera que el mar
le devuelva una ilusión
cansada de tejer sinrazones
en el océano de su corazón



María Coca.

jueves

Obediencia debida

Como los perros, los teléfonos móviles se parecen a sus dueños. El propietario elige un modelo según su propio estilo y decide la melodía que más le identifica. De hecho, fue ayer cuando en pleno autobús sonó una sirena estridente y el conductor frenó en seco, lo que provocó la caída fatídica de un señor demasiado mayor para viajar solo.

En contra de lo esperado, la sirena resultó ser el tono polifónico de un móvil cuyo dueño lo había aleccionado a ladrar de esa forma. Siempre quiso ser policía. Curiosamente, la última vez que le vi iba camino de la comisaría.


María Coca.

martes

Sobre el tiempo


Mañana
seré cualquier otra
deja que hoy
te ame siendo la que soy
aquella que soñaste
cuando era ayer




María Coca.

lunes

Falta de Consideración


En un ataque de envidia, el actor secundario asesinó al protagonista en pleno escenario. Y el público aplaudió emocionado ante tanto realismo para momentos después abuchear al que no se levantó a saludarlos.


María Coca.

viernes

Ganas de tí



Tenía tantas ansias de ti
que me puse a oler tu ausencia
para abrazarme a tu recuerdo
y embriagarme de ti





María Coca.

jueves

Reflexión Forestal


Caerse de un guindo no es mucho mejor que caerse de un ciprés. Ocurre que los cipreses creen en Dios y los guindos no. También sucede que entre ellos el tamaño sí importa. Y puestos a comparar nada tienen en común, salvo que todos nos caemos de un guindo alguna vez antes de descansar para siempre a la sombra de un ciprés.


María Coca.

miércoles

Palabras gastadas



Detrás de cada palabra
le decía que le quería
y le quiso tanto
que llegó el día
en que las gastó todas
hasta llegar al punto y final
tras escribir que
siempre le amaría.



María Coca.

lunes

Obsesión

Cuando quiso darse cuenta, tenía pedazos de ella dentro de cada armario, en los cajones, sobre las estanterías y hasta en el tarro de la sal. Soñaba con ella y al despertar volvía a pensar en ella.

A esas alturas, ya era demasiado tarde para recuperarse de aquella invasión así que sin dejar pasar más tiempo fue a buscarla al banco. Entró sin llamar en su despacho de directora, le dio las llaves de su casa y se marchó liberado. Nunca más volvería a firmar una hipoteca al mismo tipo de interés.


María Coca.

sábado

Escepticismo



De tanto decir que le quería, ya no la creía. Y después de perder la fe en ella, la perdió en él.

Se aferró a los hechos y tocó madera sobre la realidad pero todas las noches volaba hacia ella; la que le repitió que le quería, imaginando que se lo dijo seguramente porque no le conocía.





María Coca.



viernes

Ángeles y Demonios



Entre Sodoma y Gomorra
hay un monasterio de ateos
que rezan cuando besan
y hacen una misa
de cada sonrisa






María Coca.

Transformación


Y pensar que todo cambia
las estaciones
los rostros conocidos
los rastros perseguidos

mi voz
tus manos
mis motivos

Sólo quedan los recuerdos
como mariposas de colores
y con ellos, el olvido




María Coca.

miércoles

Amores que Matan

Cuando lo encontraron muerto, aún sonreía. El arma homicida fue una flecha diminuta que ninguna investigación aclaró cómo pudo volar desde el corazón tatuado en su brazo izquierdo hasta el interior de su pecho. Por primera vez la ciencia tuvo que aceptar que ciertamente, hay amores que matan.



María Coca.

martes

Desorden



Cada vez que tú te desorientas
yo me tergiverso
Cuando apareces
me recompongo

Necesito tus piezas
para encajarme en este universo
Saber que existes
para existir
Saber que sueñas
para soñarte



María Coca.

lunes

Microficción

De tanto escribir microrelatos, empezó a menguar poco a poco. Su éxito resultaba inversamente proporcional a su figura e iba perdiendo peso a medida que ganaba reconocimientos.

Era consciente de tal hecho pero no le importó. Buscaba la fama a toda costa, aunque el día que la encontró su ego encumbrado se había vuelto tan liviano como un globo y junto a él desapareció.





María Coca.

viernes

Mala suerte

Como nació un martes y trece, siempre creyó que tendría mala suerte. Y esa creencia lo convirtió en un desgraciado por convicción.
Por eso el día que tuvo aquel accidente de tráfico del que salió ileso, no pudo más que preocuparse. Después de todo, no había peor suerte que ser normal. ¿Qué sería de él ahora?


María Coca.

jueves

Antojo





Tenía el antojo de vivir a pierna suelta
saltándose la línea continua de cada día
y atravesaba la vida como una cometa
entre la realidad y la fantasía.



María Coca.

martes

Deseo



Desnúdate de falsas apariencias
Estoy aquí para abrazarte
sin conservas
No me ofrezcas verdades a medias
Quiero lamer tus sueños
y que me quieras


María Coca.

lunes

La Celebración

Del vino blanco se pasó al tinto sin contemplaciones. Su problema con la bebida era el menor de sus problemas. Había decidido celebrar su cumpleaños con todos los años vividos y allí se encontraba, contemplándolos uno a uno entre trago y trago.

Los infantiles metían sus dedos en la tarta y chillaban sin cesar mientras que los adolescentes escribían versos absurdos en las servilletas. Él los miraba tratando de hallar un hilo de conexión con ellos, pero no logró reconocerse en ninguno de sus años pasados. Y cuando llegó la hora de soplar las velas, todos se evaporaron dejándolo sólo con un extraño que acababa de llegar, con el que al menos le unía una gran borrachera.


María Coca.

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)