jueves

Amor sin fronteras

Su cuerpo derramaba escamas cuando se sentía triste. Y las escamas se perdían por el desagüe en busca del océano, donde siempre estuvo su hogar.

Él nunca lo supo. Desconocía que la mujer con la que compartía su vida hubiera nacido sirena. Era mejor así. Después de todo, tampoco ella sabría jamás que cada vez que él se ponía triste, pelechaba.


María Coca
Imagen: K. Gribov

martes

Tiempo perdido



Las horas muertas que yo he matado
se acumulan en los espacios vacíos
y gritan en silencio
cansadas de ser tantas
y no ser nada



María Coca


Imagen: T. Walo

jueves

Venganza

Para una vez que había descubierto la felicidad, no quería perderla. Es cierto que siempre escuchó que si se quiere conservar lo que sea es preferible dejarlo a su libre albedrío. Pero eso era algo que él no estaba dispuesto a hacer. Por contra, planificó de forma exhaustiva cómo conservar la felicidad. Se adueñó de ella como las olas de la orilla y le buscó un lugar para mantenerla intacta.

Saberse poseedor de la dicha sin embargo no lo convirtió en un hombre feliz. Todo lo contrario. Tanta gloria lo abrumaba y le quitaba el sueño. Sufrió insomnio, pérdida de peso y ataques de pánico tan extremos que lograron postrarlo sobre una cama de hospital hasta comprender finalmente su grave error. Para entonces, la felicidad ya había acabado con él.


María Coca

Imagen: R. Lynqstad

lunes

Memoria del tacto

Tus caricias acumuladas
se quedaron a vivir en mi piel
y en los días de viento
se desatan del olvido
para conquistarme otra vez


María Coca

Imagen: F. Nettekoven

martes

Miedo paternal

Si de algo podía sentirse orgulloso era de su gran imaginación. Poseía una enorme capacidad para asociar conceptos, crear personajes de ficción y ubicarlos en un mundo tan ficticio como real. Se pasaba las horas cavilando entre ensoñaciones y cuando soñaba siempre lo hacía despierto.

De ahí el susto que se llevó cuando cierto día que se pensaba en mitad de un sueño, un personaje al que acababa de sentenciar a muerte le miraba fijamente a los ojos. Sintió su aliento junto a su cara y a pesar de querer gritar no pudo emitir ningún sonido.

Desde entonces, sus lectores no comprenden el por qué es el único autor de novelas de suspense cuyas historias siempre terminan con un final feliz.

María Coca

Imagen: S. Güler

viernes

Ser o parecer

Somos lo que transmitimos
pero tanta información
nos desinforma
hasta acabar intoxicados
de lo que se dice
sobre nosotros mismos





María Coca
Imagen: J. Tangen

lunes

Resignación

A su modo de ver, lo único malo que le confería el hecho de haber salido de un huevo era conocer su fecha de caducidad. Sabía cuándo moriría y eso le hacía vivir apresuradamente. Por eso no tenía tiempo de pensar si quiera lo triste que resultaba el hecho de carecer de recuerdos de una niñez que jamás conoció, al haber salido del cascarón siendo ya adulto.

La suya era una existencia muy particular. Pero nunca fue un hombre gallina de esos que se ocultan bajo el ala para evitar los problemas. No. Se dedicó a vivir con sus ojos de ave siempre muy abiertos dentro de aquella granja donde nunca se apagaba la luz, imaginando una y otra vez cómo podría haber sido el futuro que le hubiera gustado tener. Exactamente igual que cualquiera.

María Coca

Imagen: G. Rustchev

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)