lunes

El poder del tacto


Sólo la memoria del tacto permanece
más allá de la suma de los años
con sus caricias y golpes
a flor de piel




María Coca




Imagen: R. Monica

Los extremos se tocan

Su amor propio no dejaba que nadie le quisiera. Pero necesitaba sentirse aceptado por los demás, por lo que comenzó a rebajar su orgullo poco a poco. Y sin darse cuenta, pasó de un extremo a otro: del exceso a la escasez. De hecho, a día de hoy todos le ignoran debido a su carencia de amor propio. Incluso el amor de su vida, que no perdona la falta de personalidad.


María Coca

Imagen: R. Jones

jueves

Sin testigos


Eres la medida de mi desmesura
y el espacio
en el que me gusta perderme
a espaldas del tiempo





María Coca




Imagen: J. Chávarri




lunes

Venganza

Tenía tanta imaginación que toda su cabeza estaba plagada de personajes. Por eso se dedicó a la escritura. Sin embargo, tras la frase inicial, el autor se bloqueaba y obligaba a sus personajes a permanecer en el limbo de la creación a la espera de un final. Y en ese limbo, niños traviesos, amantes insatisfechos y ancianos aventureros se pasaban las horas, los días, los años...

Durante todo ese tiempo, seres ficticios pululaban por su cabeza imaginando a su vez futuros impredecibles para ellos. Futuros con finales felices o terribles pero finales al fin y al cabo. Todo antes que permanecer en aquella situación tan angustiosa.

De hecho, fue a raíz de esa expectación constante cuando todos los personajes se reunieron a espaldas de su creador y decidieron por democracia ficticia, acabar definitivamente con aquella situación participando en el suicidio del autor, quien apareció sin vida al día siguiente entre cientos de folios repletos de frases iniciales.

María Coca


Imagen: Nana Sousa

Memoria emotiva

El baúl de los recuerdos
está repleto de olvidos
y todo se atesora
a la espera del próximo inventario
que tampoco se desprenderá
de todo aquello
que una vez sentimos





María Coca




Imagen: E. Madariaga

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)