lunes

Pérdida demencial

En un instante de locura, perdió la poca razón que le quedaba. No supo dónde la puso: si bajo sus ídolos resquebrajados al fondo del cajón o junto a su identificación fiscal sumergida en la bañera. La buscó con ahínco por todos los rincones de la casa.

Desempolvó títulos académicos, redescubrió cartillas sanitarias y papeles escritos con el corazón pero lo que buscaba no apareció. Y desde entonces, corre por las calles como un loco pidiendo la razón a cualquiera, con el fin de recuperar su cordura.


María Coca


Imagen: M. Harms



Miedo a lo desconocido

Cuando se dio cuenta, tenía la agenda repleta de amores de usar y tirar. Nombres vacíos de significado de la A a la Z. Y cansado de pasar páginas sin pasar del todo a otro capítulo de su vida, hizo cuanto pudo para encontrar el amor verdadero. Pero cuando se topó con el más verdadero de todos, lo dejó pasar de largo para no darse de bruces contra el final de la única vida que había conocido.


María Coca

Imagen: M.A. de Arriba

martes

Estrategias

Su soledad era tan grande que coleccionaba fotografías familiares de anticuarios para reinventarse con otros. Después de todo, la suya era una soledad bien acompañada; con abuelos, padres, tíos y hermanos que siempre le miraban sonrientes.

Familiares a los que puso nombres, sobre los que recreaba historias inventadas y defectos puntuales. De hecho, a lo largo de su vida hizo tal acopio de imágenes que logró poblar cada rincón de la casa de parientes adoptados. Fue entonces cuando su soledad hizo las maletas y se marchó sin más, cansada ya de tanta concurrencia.

María Coca

Imagen: Fabrizio R.

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)