martes

Sin besos que valgan


Cuando el príncipe encantado vio su reflejo en el bisturí de aquella niña, supo que había llegado el final del cuento.

Sin embargo, pese a pasar a la historia convertido en una lección de anatomía animal, también lo haría por ser la primera rana de sangre azul que la ciencia no pudo explicar.


María Coca


Imagen: J. Meighan

lunes

Ruido vital

Antes de morir, ella avisó a su perro para que no la siguiera. Pero el animal empezó a ladrar sin descanso hasta conseguir alejar a la muerte de allí. Y cada vez que ésta se acercaba, volvía a ladrar con tanta fuerza que finalmente la muerte desistió de llevarse a aquella anciana sorda, quien no hacía más que preguntarse por qué la muerte nunca llegaba.

María Coca

Imagen: J. de Santa Anna

Encadenados

Al nacer, su madre quiso seguir sintiéndolo e impidió que nadie cortara el cordón umbilical; era su hijo y seguiría siendo parte de ella para siempre. Así que el niño creció encadenado a un agradecimiento que con el tiempo se fue volviendo tormento. La madre siguió alimentándolo con sus propios sueños mezclados con miserias. Y el hijo sufría de pesadas digestiones hasta que cierta noche, mientras su madre dormía, se armó de valor y rompió el cordón.

Desde entonces, la madre lo busca sin descanso porque se siente incompleta. Tal vez tanto como su hijo, que deambula por el mundo con una herida en el abdomen sin cicatrizar y un vacío en el alma que intenta rellenar con los trozos de sueños mezclados con miserias de cuantas mujeres conoce.

María Coca

Imagen: M. Bjurling

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)