lunes

Ventoleras

Para preservar la memoria, atrapa sus pensamientos fugaces en servilletas de papel. Después las olvida en cualquier parte y las servilletas salen volando.

Desde ese momento, recorren calles, avenidas y parques siempre según el ánimo del viento, gran lector de todo cuanto cae en sus manos. De hecho, si le gusta lo que lee, sonríe soplando poniente, mientras que si lo escrito le entristece, no puede evitar soplar levante, volviéndonos locos a todos.


María Coca

Imagen: Lars Raun

El dilema

Cuando ya nadie discutía sobre el sexo de los ángeles, apareció otro dilema: el lugar del alma. Unos creían que se encontraba en la cabeza mientras que otros en el corazón. Cada cual exponía justificaciones sin que la ciencia pudiera aclarar nada. Y se crearon bandos, divisiones y diferencias insalvables entre todos, hasta que aquella guerra almática les hizo perder a todos su alma, estuviera donde estuviese.

María Coca

Imagen: M. Patt

Desencanto

Al perder uno de sus zapatos de tacón, se sentó tranquilamente a esperar a su príncipe. No tardaría en aparecer. Sin embargo, pasaron las horas, los días y las semanas sin que nadie llegara. Y triste, regresó de nuevo hasta su casa, donde sus hermanastras, visiblemente enojadas, la esperaban para preguntarle por qué había desaparecido de su sitio el cuento de La Cenicienta.


María Coca

Imagen: I. Rashap

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)