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Cuando el tiempo dijo basta


Aquel día, todos los relojes se cansaron de marcar números correlativos. Tras las doce y diez llegó las nueve y veinticuatro y así hasta que el día y la noche no supieron qué hacer ni cuánto tiempo ser.

El hombre, tan acostumbrado a las pautas trazadas, perdió el norte. Todo se volvió arbitrario. Con la revolución temporal, los ancianos se hicieron jóvenes y los amores fugaces se convirtieron en eternos. Se perdió la justa medida y en eso, cuando tanta arbitrariedad empezaba a resultar un apocalipsis, algún loco propuso que se midiera el tiempo por colores: del blanco al amarillo. Del naranja al rojo y así sucesivamente. Ningún cuerdo tuvo idea mejor, por lo que desde entonces, en vez de mirar números, todos contemplan las gamas de colores sobre sus cabezas.

Justo ahora el cielo es azul: momento para el ocio hasta que llegue el negro o el anaranjado. Los tonos se superponen unos a otros. La prisa se disuelve. Y lo maravilloso es que por fin hemos aprendido que jamás ningún color es idéntico a otro. El tiempo es hoy único e irrepetible.




María Coca

Te imaginas? Cómo cambiaría todo! Y las cosas fluirían realmente por sí solas con la naturalidad que les robamos. Ains, María.Yo voy a soñar al menos en colores. Me ha encantado.Gracias por traer esa idea a mi cabeza esta tarde monocromática y plagada de prisas.Besos, bonita

Es preferible una dictadura de los colores a una de los números: siempre insaciables, desconocedores de la felicidad...

Al leer tu micro, María, he sentido mucha, mucha paz... buen finde guapa

Yo me quedaría permanentemente con el color azul...Como siempre mi querida amiga bloguera, tus escritos son una maravilla.
Un abrazo fraterno desde el pacífico.

Ojalá se hiciera realidad esa percepción del tiempo. Hay días que uno mismo pinta de gris. Lo mejor es levantar el telón en blanco al despertarse.
Besos polícromos.

Hola, bonito blog. Por ciertro, acabo de iniciar el proyecto 365: escribir un relato por cada día del año. Si quieres seguirme, mi blog es: http://pepitas-de-oro.blogspot.com.es

El mismo color puede cambiar según nuestro estado de ánimo. Yo siento la vida en rojo, por momentos azul, aunque me encanta el triste negro. Formaremos parte de los colores?
:)

No hay nada más atroz que el tiempo diga: hasta aquí he llegado.
Ni pensarlo quiero.

Bendita entropía (¡cómo eché de menos tus letras!)

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Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
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Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)