jueves

Demasiada perfección



Justo cuando va a conocer al hombre de su vida que camina hacia ella, gira a la derecha. Piensa en sus problemas económicos para llegar a fin de mes. En ello, el hombre que la haría más feliz que ningún otro, llega hasta su automóvil. Espera que a su mujer le guste el regalo de cumpleaños. Enciende el motor. Pone música. Boleros. Adora los boleros. Y arranca cuando la mujer que es su media naranja está a punto de cruzar la avenida.

El semáforo cambia a rojo. Ella escucha un bolero e inconscientemente sonríe. No cruza. Mira hacia el auto. Contempla un brazo. Una mano que baila con el volante. El conductor mira sus piernas de mujer. Desea recorrerlas. Imagina a la mujer completa y sonríe. La canción se la dedica a ella. Ambos se desean. Fantasean. Se aman. Pasión a granel. Éxtasis. Se casan. Nacen tres hijos maravillosos. Fines de semana en la playa. Risas. Besos. Más besos. Amor ilimitado. Siempre.

Cuando el semáforo pasa a verde, él acelera. Espera acertar esta vez. Sólo eso. Ella cruza la calle y vuelve a pensar en ajustar los gastos del mes.



María Coca

Imagen: N. Kara

martes

De ilusiones también se ama


Cuando la vio salir por la puerta de llegadas deseó evadirse. Llevaban más de diez años sin verse. Y en ese tiempo él se había dejado crecer la ilusión de reencontrarla tal como la recordaba.

El golpe de la realidad aún le dolía cuando la distinguió junto al resto de los pasajeros que buscaban a seres queridos con gesto de animales abandonados.

En su cabeza, ella seguía teniendo aquella melena pelirroja que tanto le gustaba y la mirada limpia. Pero sus ojos le mostraban a una mujer de pelo corto y castaño tras unas gafas de sol que desentonaban en el interior del aeropuerto.

En ese instante, tomó la decisión de mantener el recuerdo vivo y sin que ella se percatara, se marchó feliz agarrado del brazo de una pelirroja que nadie más veía.


María Coca

Imagen: K. Harper

Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)